Entrevista a María Torvisco por “Fractura” (Ed. Cuadernos del Laberinto)

Editorial Cuadernos del Laberinto

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La mente humana debe lidiar constantemente con la dimensión temporal, ese factor invisible imposible de derrotar. El tiempo, la memoria, el olvido son partes de un mismo juego que se extiende dentro de nosotros mismos, un juego invencible, pero que se deja engañar. La poeta MARÍA TORVISCO nos habla bellamente de este proceso de cristalización de la mentira temporal, nos enseña como nuestra memoria hace trampa, como selecciona lo que desea que permanezca y rompe lo que ya no nos acompañará.

FRACTURA (editorial Cuadernos del Laberinto, Madrid, 2015)  nos habla de las inflexiones del tiempo, de lo que reconocemos porque lo hemos conocido, de los giros vitales y el reencuentro con uno mismo a través de los cambios. Es por eso que FRACTURA tiene una estructura circular, la misma que construye el tiempo y hace que nuestra memoria regrese: memoria/olvido/memoria/olvido… jugando con la recuperación de las imágenes que interpreta y reinterpreta y reclamando el lenguaje como pasaje para sobrevivir, como forma de detener el tiempo, o eternizar las calles…

Hemos tenido ocasión de charlar con la autora y que sea precisamente ella quien nos hable de su poesía y del proceso creativo que la acompaña.

  P.: FRACTURA, es su primer poemario en solitario tras el paso por prestigiosas antologías. ¿Qué ha significado su aparición en las librerías, cómo trastoca la vida esa sensación de sentirse “sin tapujos” ante el mundo?

 R.: Para mí escribir es un acto privado y me produce un cierto pudor, en ese sentido, aunque mi vida sigue siendo la misma, tengo la sensación de que los lectores, esos seres sensibles y anónimos, van a formarse una idea de mí.

De todas formas me tranquiliza pensar que la interpretación de mi poesía la va a construir el lector. Yo ya no estaré ahí.

 P.: Abre el libro un poema de Antonio Gamoneda que reivindica el amor y la resistencia frente al mundo ¿Es la poesía un acto de rebeldía, cuál es el motivo que la lleva a escribir poesía?

R.: Los actos de rebeldía, para los que decidimos hacerlos, impregnan todos nuestros movimientos. La poesía, para quienes escribimos, no es algo específico y diferenciado de otros actos que realizamos todos los días, tiene que ver con nuestra mirada diaria, con nuestra interpretación de casi todo por consiguiente la poesía será un acto de rebeldía si el poeta elige ser rebelde.

Haber elegido a Gamoneda, y además este poema, es porque Gamoneda es un poeta para mí de referencia y el poema habla de varias cosas pero sobre todo de la resistencia social frente a una realidad políticamente hostil, hay que recordar que Nazím fue un poeta turco que vivió buena parte de su vida entre la cárcel y el destierro. Sobrevivió a través del pensamiento de la resistencia.

A mí me llevo hacia la escritura, la lectura, escribí en los cuadernos cuando era pequeña y me aburría en clase y siempre tuve un amor especial por las palabras, por su sonoridad, pero cuando decidí dejar de leer tebeos y leer libros y llegó a mis manos la poesía ya no deje de estar nunca al lado de ella, leía pero no escribía, me gustaba más lo que me pasaba leyendo, con el paso del tiempo aprendí a operar con las palabras, a interpretar, a través de ellas, la realidad más allá de lo concreto, de lo palpable, esto fue mucho después y ahí descubrí el placer único de escribir.

 P.: El libro  versa sobre la memoria y los recuerdos. Háblenos un poco más en profundidad sobre estos conceptos y su desarrollo en FRACTURA.

 R.: La memoria es una construcción propia que se alimenta del recuerdo y del olvido, en fractura salgo al encuentro del tiempo para marcarle el ritmo y lo hago construyendo diques, deteniéndole y dejándole ir, esto lo hago a través de la memoria, aquí la memoria no actúa como una sucesión de recuerdos biográficos, más bien forma círculos que me permiten construirla y deconstruirla y así poder incorporar mi mirada diaria.

No hay hilo argumental en Fractura, fractura se mueve en el campo emocional y opera con la parte subjetiva del lenguaje.

 P.: La edición de FRACTURA es impecable y rompedora frente al volumen aburrido y soso que nos tienen acostumbrados con la poesía. ¿Qué la llevó a buscar este formato más visual?

 R.: Fractura se disuelve en el lenguaje, en la palabra, de ahí que su última parte esté dedicado a la poética, en este sentido la portada tenía que ser un homenaje a las letras, esas piezas pequeñas que construyen la gran maquinaria que es un poema, los colores y todo lo demás fue una decisión conjunta entre Alicia, la editora y yo, gran parte del acierto es de ella.

 P.: Próximamente la podremos encontrar en la Feria del Libro de Madrid. ¿Qué siente ante sus lectores, es un espejo en que es necesario mirarse o la escritura es un acto de individualidad?

 R.: Si fuera un acto individual y no contáramos con los lectores no editaríamos libros, las poetas que editan es porque quieren ser leídas, otra cosa es que yo considere que el hecho de escribir es un acto privado. No tengo claro que sea un espejo donde mirarnos, creo que cada lector construye un libro con mi poemario y, como he dicho yo ya, no estoy ahí por eso creo que puede ser un error intentar medir tu obra a través de los lectores.

 P.: ¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?

 R.: La cultura se ha convertido en un símbolo distintivo para diferenciar a las personas que consumen cultura de las que no, vivimos en una sociedad muy desigual y la cultura alimenta esas desigualdades.

Yo creo que la cultura debería ser un derecho no un objeto mercantil.

No obstante creo que de manera independiente existen manifestaciones culturales y / o artísticas dignas de conocerse, eso sí, sin ningún apoyo y reconocimiento por parte de los gobernantes de mi país.

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maria_torviscoMARÍA TORVISCO (Madrid, 1952). Su necesidad de estar al lado de la poesía le llega en su juventud a través de la lectura, será mucho más tarde cuando decida escribir. Ha participado en proyectos colectivos tales como El nombre de los peces (La Piscifactoría, 2009), Olvido (La Piscifactoría, 2010), In absent(i)a (Nanoediciones, 2011), Indignhadas (Unaria Ediciones 2012), Atlas poético. Viajeras del siglo XXI (Cuadernos del Laberinto, 2013), Erotizhadas (Unaria Ediciones 2014) y En legítima defensa (Bartleby, 2014).

María escribe para coleccionar material de memoria, su escritura nos habla de la pasta de los sueños y nos enseña una realidad fracturada, inquietante, invisible pero real: No irías, dijiste, nunca allí, pero/ Ocurrió que tus ojos trazaron rumbo roto/ permitiendo el presagio de los pájaros/ el sentimiento del asedio.

María escribe para buscar el nombre exacto de las cosas y así eliminar la máscara, denunciar el maquillaje actual que esconde el origen de la palabra y hace de ella un artilugio evasivo y cínico.

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