Polvos ilegales, agarres malditos (XLVIII)

Fernando Morote

Sandra

———-

———-

Meses más tarde la puerta de la defensoría fue cruzada por una guapa rubia cuya apariencia, a leguas se notaba, no era en absoluto la de una mujer de asentamiento humano. A leguas también se veía que traía un impresionante moretón en el ojo izquierdo.

—Mi marido lo hizo anoche —sollozó la mujer, secándose los mocos con un pañuelo arrugado como un puño.
—¿Primera vez? —indagó Judas.

La mujer sonrió con tristeza.

—Hace más de un año que lo hace, señor.

Su tono era tan humilde como el de las mujeres que vivían en los polvorientos cerros de Chorrillos.

—Sólo ahora me animé a venir porque no aguanto más —prosiguió— Siento que en cualquier momento me puede matar.

Aunque no sabía precisar cuáles, Judas creía descubrir en la rubia ciertos rasgos no del todo desconocidos para él.

—Tengo miedo de que se lleve al niño —continuó la mujer.
—¿Tiene un hijo?
—Sí, de 10 años, se llama Eduardo, igual que el papá.

“¿Eduardo?”, pensó Judas, y en un instante, como atrapado por una vertiginosa máquina del tiempo, ató cabos. Claro, era ella. Sandra. La secretaria de ojos verdes que trabajaba en la universidad, quien hacía más de 10 años rechazó su invitación a almorzar en la que planeaba declararle su amor. No había cambiado mucho. Seguía tan linda como antes. O más, con esos pantalones blancos tan ajustados. Pero ella no parecía reconocerlo. Ni siquiera recordarlo. Así es la vida. Lo más probable era que ese niño fuera el fruto del amor que decidió escamotearle a él para entregárselo a Eduardo, el miembro más apuesto de su promoción. Los errores se pagan con el tiempo. A veces con bastante retraso, pero se pagan de todos modos.

Después de dejarla llorar un largo rato frente a él, Judas encontró un subterfugio para salir del paso. Mezcló una serie de razones y argumentos inconexos que, de haber sido oídos por una persona en saludables condiciones emocionales, no habrían tenido pies ni cabeza. Para finalizar, sentenció secamente:

—Lo siento, señora. No creo que pueda ayudarla.

———-

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .