“Castillos reales, castillos mentales”, de Alberto E. Feldman

Marita Rodríguez-Cazaux

Castillos Reales Castillos Mentales II

Alberto Feldman (Buenos Aires, 1941), escritor que dejó sus estudios de Medicina a un paso de doctorarse, presenta en segunda edición, treinta y tres cuentos (no por nada, “diga 33…otra vez…otra vez”) bajo acertado nombre porque son almenas, puentes, murallas, patios, y alcobas y pasillos y escaleras que el Lector habrá de transitar, celebradamente.

Narrador ilustrado, entretenido, de léxico oportuno, nada más adentrarse en sus escenarios, se palpa sustancioso momento y se quiere seguir estando.

Los personajes, descubiertos en la cotidianeidad, (vecinos, amigos, compañeros de tareas, profesores, colegas, extraños y conocidos) le dan rumbo a viajes humanos que, además de divertidos, acomodan inquietudes, esas mismas que nos hacen ruido y que quisiéramos ubicar en el mejor recinto de nuestro propio castillo.

Por citar, “La Tía Rosita”, que decapita infancia, juventud y madurez frente a la  “única parte de la casa que se embellece un poco más cada día”, da paño para análisis profundo. “Cupido vino de Galicia” es una historia que parece mínima y sin  embargo, ocupa toda una vida, o diré mejor, tres vidas. “Hora de la siesta en el jardín”, conserva prosa poética en un escenario cinematográfico sobre el final de la existencia de Susi, transcurrida a través de composiciones musicales. “Saliéndose de las casillas” es un cuento de redondez impecable y con un cierre que equilibra el trapecio donde se  mueve el miedo de Julia, la protagonista. “Punto final en La Perla”, recupera del Otro Mundo los tiernos afectos que -siempre-, llegan  en el momento preciso. “La foto escondida” sacude evocación y nostalgia en un clima de pretérito y presente, “El pianito de carey” transita espacio de tiempo con elipsis acertada, “Una pared tapizada en gobelino bordó” concilia Bucarest, Viena y Buenos Aires con genuina creatividad. Para confirmar su vocación desviada, “La mano del cirujano” y “Adiadococinesia”, palabra que define la incapacidad para coordinar y realizar rápidos movimientos voluntarios de carácter alterno, es pórtico en la historia de Ester Williams, Tobi y su dueño, el niño que jamás aprendió a nadar.

“Los jardines del Generalife”, “Castell de Cabres”, “Castillo de Aldomóvar del Río” y “En la Luna de Valencia”, que pertenecen a la saga “Postales de España”, configuran imperdible lectura por jugosas anécdotas y transportan a tiempos que, más que vivirse, han sido narrados.

Sin duda, Alberto Feldman, tiene talentoso manejo del cuadro y sus cuentos cortos apuntan a las postales humanas y al disfrute. Nada para dejar de lado, porque de disfrutar se trata la lectura, y la vida, al menos, eso mismo aconsejan hasta los médicos.

El Autor, prepara la próxima edición de su obra “Tango final en Saavedra y otros 36 cuentos”. Habrá pues, que estar atento. La promesa de aventura volverá a estar cumplida.

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