“Luces”, de Marcelo Saraceno

Marita Rodríguez-Cazaux

Luces

Marcelo Saraceno -cuya obra ha sido declarada de interés cultural por Resolución de la Honorable  Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires-, presenta a través de Acercándonos Ediciones – Colección Jardín de Sueños, su último libro, “Luces”.

El libro mixtura bellamente poemas con fotografías en blanco y negro, algunas captadas por la cámara de su padre, Sebastián, otras atesoradas por el Autor en viajes y que comparte a partir de Travesía, selección poética que continúa a la etapa de infancia en el mismo volumen.

La portada “Bolitas a la siesta”, transporta al único juego -junto con las figuritas-permitido para los chicos de barrio en horas de sol fuerte, mansedumbre de tirarse al suelo y lograr hábiles carambolas de “lecheras” para incrementar el patrimonio de vidrio y color en los bolsillos del pantaloncito de denín.

A esta atmósfera mágica recurre el poema “De rodillas en tierra”, que el poeta de Avellaneda, resuelve con tropos fantásticos: “recuerdos que arriban desde otros tiempos…[…] y sueltan anclas en este día claro que se abre a la luz […]”.

El estilo pulido, de escritura culta, “tersa” al decir del literato argentino Wesceslao Maldonado, autor del Prólogo, introduce a “los recuerdos de la infancia y de la travesía contemplativa de paisajes patagónicos”. Y, continúa Maldonado, ya no sólo apuntando al nombre del libro sino a la mirada de honda filosofía de Saraceno  sobre valores de la existencia, “No por nada quiere cerrar esta colección de poemas con un final adecuado: alguna vez/se extinguirá el poema/pero no la luz”.

En verdad, pensar el vocablo luz -y considerablemente su plural luces- es enarbolar bandera de manifiestas libertades, trascender la observación, abastecer de fulgor los pretéritos para encauzar presentes, recrear las sombras hasta volverlas antorchas.  Al fin, alumbramiento de miríadas de fulguraciones que escapan a la lobreguez. Y es aquí que Saraceno, despunta retazos lúdicos y oníricos en el idioma que mejor lo identifica.

Ganador de certámenes y selecciones de antologías varias, con recursos impecables como los que abundan en sus obras “Memorias en el agua”, “Poemas del adivino”, “Poemas de aquí nomás”, “Destino: Mi nombre” , convierte a este nuevo poemario “Luces”, en un abanico de nuevas epopeyas.  Regresa  por medio de la palabra al niño que fue, y  también por medio de ella, acude al poeta que es, equilibrando el magnetismo de las significaciones. Tan nítido, que balancea la risa abierta en una hamaca tijera montada en el patio familiar y el trino del ave posada en un tronco tapiado de río, mecido en la naturaleza patagónica.

Saraceno, boga versos por infancia y por juventud, quizá -como él mismo confiesa-, por ser “efímera y sutil forma de poder ver las cosas guardando pétalos sostenidos por los años de infinitas vidas posibles nombradas en una sola flor”.

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*Marcelo Saraceno (1969) Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires. Artista plástico, educador, poeta.

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