Lúdico instante

Marita Rodríguez-Cazaux

Caricia III

Resbalando por tu pecho como un barco

va mi mano navegando los cien puertos

hacia los siete jardines sellados del profeta.

Por el amurallado reducto de tu espalda

va mi caricia como un corcel alado

cabalgando praderas de la bella Babilonia.

Marejada de agua cristalina es mi mano,

batidas olas sobre el mar de tu garganta

en sobrevuelo de hambrientas gaviotas.

Y en un instante, hacia la trayectoria

de los gozos, flores de nácar se expanden

Plus Ultra de mi asombro y el mundo me parece

-solamente-

un mínimo planeta, desde tu torre de Hércules.

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