Humanismo en el Renacimiento Español, de Joseph Pérez

Lucía del Mar Pérez

Joseph_Pérez II

     Hace apenas unos días cayó en mis manos un libro, no demasiado extenso, cuya autoría se debe al historiador Joseph Pérez. Siendo una habitual buscadora de obras enmarcadas dentro del  periodo histórico denominado Edad Moderna, sé que no siempre es fácil adquirir libros de esta etapa.

     En ciertas librerías de reconocido prestigio escasean los ejemplares. Solo hallamos el consabido manual universitario de Historia Moderna Universal, o a algunas obras maestras como El Mediterráneo en la época de Felipe II, de Fernand Braudel. Este desabastecimiento, desgraciadamente, es bastante habitual.

     La coyuntura económica y social actual ha provocado una proliferación de novelas de evasión, que en numerosas ocasiones recurren a la Historia, aunque ésta aparece a menudo desvirtuada.

     Lo verdaderamente difícil es aunar en un mismo libro rigor histórico y  entretenimiento alejado de fabulaciones absurdas edulcoradas con amoríos, que lo transforma en un vulgar folletín. Sin embargo, algunos autores lo consiguen. Es el caso del historiador nacido en Francia Joseph Pérez, hijo de emigrantes valencianos, hispanista de reconocido prestigio internacional, especializado en el estudio del nacimiento y la formación del Estado español moderno.

     Es un prolífico escritor que deleita con sus obras no solo a lectores especializados, sino también al profano con una prosa sencilla y amena.

     Por ese motivo, cuando hallé este pequeño librito escondido entre grandes manuales y observé que era una obra suya, no dudé en adquirirlo. Se trata de Humanismo en el Renacimiento Español.

     Renacimiento es una denominación acuñada por el historiador francés Michelet en el siglo XIX. Aunque antes de él, Petrarca ya señalaba como tiempos oscuros los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano, un paréntesis de barbarie que terminaría con el renacer de las bellas artes y de las letras en la Italia de los siglos XIV y XV. El Renacimiento: un afortunado reencuentro con el mundo grecorromano y la cultura clásica.

     En el seno de este resurgimiento de la cultura, la vida urbana y de los grandes descubrimientos geográficos, se enmarca una filosofía de vida, un fenómeno denominado, también desde el siglo XIX, Humanismo. Se considera un movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo estrechamente ligado al Renacimiento. Esta es una de las muchas definiciones escuetas y superficiales con las que se pretende plasmar una etapa del pasado de la Humanidad caracterizada por una gran complejidad.

      Joseph Pérez muestra la realidad de un periodo histórico tradicionalmente mitificado, un mundo idealizado por los sonetos garcilasianos. ¿Quiénes eran los Humanistas? ¿Cuáles eran sus ideales, sus objetivos?

El humanista es esencialmente crítica, crítica textual, pero también espíritu crítico: se trata de someter a examen todas las ideas establecidas que los doctores de toda clase, los expertos encerrados en su especialidad, presentan al público como tantos otros dogmas que había que acatar sin discusión.

     Es decir, el humanismo, entonces, era esencialmente sentido crítico frente al dogmatismo academicista de corte medieval. Pero, ¿Qué es el humanismo en la actualidad? El autor avisa de la desvirtuación de la palabra humanismo, puesto que antaño, era sinónimo de militancia y compromiso y ahora parece haber quedado reducido al ámbito del estudio de las letras humanas.

     Joseph Pérez amplía nuestra visión que crece desde lo particular a lo universal del pensamiento y la sociedad de nuestro país en el siglo XVI. A través del análisis y de reflexiones personales basadas en una longeva vida académica observamos: el nacimiento de las principales universidades españolas de época moderna o el peso de la religión en España ejercido por los largos brazos inquisitoriales, (que estrangulaban tanto al humilde como al sabio y rico, o el religioso, como en el caso de Fray Luis de León).

      Habla de la falta de tolerancia en la España cervantina, del descreimiento de los judeoconversos, (quienes negaban la existencia del más allá y preferían atesorar riquezas mundanas en el más acá) y  recuerda a Luis Vives, humanista menospreciado en su tierra,  pero estrella en Lovaina.

     Una lección de verdades y desmitificaciones que nos viene dada en un lenguaje claro y bello, nada farragoso, pues según las propias palabras del autor:

La preocupación dominante del Humanismo era decir cosas fundamentales, y decirlas de tal forma que todos las puedan entender, en una lengua clara, bella y elegante. (…)
Gran lección para nuestro tiempo, en el que los expertos parecen poner especial empeño en desanimar al lector no especializado.(…)
Hoy la economía y la propia política se han convertido en cosas de profesionales y de expertos que nos dicen que ellos saben más que el común de los ciudadanos; estos están invitados a elegir a los políticos, pero inmediatamente después del voto, se les considera incapaces de entender lo que pasa en el mundo.

Nuevamente la Historia se muestra como una sabia maestra para unos turbulentos  tiempos presentes.

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