Mi novia busca amigo para viajar

 Manuel Villa-Mabela

Foto © Sicky magazine

Foto © Sicky magazine

No entiendo a las mujeres. Con lo bien que estamos y lo regularizada que está nuestra relación, la mía quiere provocar un tsunami  emocional por el mero hecho de que le gusta viajar. No salgo de mi asombro y, además, he perdido el sueño y pronto, si no atiende a mis lógicas y severas argumentaciones, perderé la razón. Me llama celoso y me tacha de machista. Machista yo, que creo que la mujer también tiene sus derechos. Y encima me rebate todas mis súplicas alegando que debo madurar y entender su postura reivindicativa, defendiendo que su propuesta no es ninguna mala idea, dada mi imposibilidad de viajar con ella. Nunca he conocido a nadie con tantas ansias de viajar y ver otros países. ¿Por qué no se conformará viendo en la tele “Españoles por el mundo”? Podría buscarse una amiga culturalmente inquieta, pero prudente, claro, y con buenas costumbres, si es posible, perteneciente a alguna asociación de amigas del rosario para que le acompañase, pero me manifiesta que la mayoría de las chicas que conoce están ahorrando desde hace años para hacer un gran viaje cuando tengan novio formal, convincente y con los formularios tácitos de convivencia diseñados y aprobados. Me asegura que las amigas, como mucho, se acercan a Benidorm, si hay copas por el medio. Odio a la generación Nocilla. Ya le he dicho que este verano como mucho puedo escaparme cuatro días mal contados con ella a Oporto, cercana pero preciosa ciudad. No puedo hacer más por ella en verano. Debe entender que no puedo escaparme más días porque llevo a mi mujer al Machu Pichu. Es una promesa. Ella me dice que le cambia el destino, que lleve a mi mujer a Oporto y ella se embarca al Machu Pichu, pero no puedo, tengo mis obligaciones.  No puedo echar mi espacio de confort  por la borda por el mero capricho de viajar por viajar. Su filosofía arrincona mis reclamaciones porque dice que igual que yo tengo mujer y le debo unas prestaciones, también ella quiere degustar de la compañía de un amigo cuando yo no estoy presente para que le sirva de compañero de viaje. Me asegura que ella es muy correcta y que no tiene que pasar nada, como no sea que se tuerzan las cosas y se modifique el guión sobre la marcha. Esa filosofía de conducta maleable no me deja nada tranquilo. Me argumenta contundente que, si nos queremos y nos tenemos confianza,  por qué me inquieta que se adhiera de forma amistosa y provisional una entidad masculina para sus anhelados viajes. Yo conozco qué clase de tipos le gustan, nada de nenazas, pura testosterona.  Se apoya en que yo tengo mujer durante veinticuatro horas y que apenas puedo escaquearme del oficio marital. Se queja de que solo quedamos en días y horarios incómodos. Lo suyo sería más eventual, señala, solo utilizaría al amigo ocasional los fines de semana, los puentes, navidades, semana santa y el verano. Es decir, lo vería mucho más que a mí, demasiado tiempo para que no suceda un accidente indeseable. No salgo de mi asombro. ¿Cómo puede hacerme esto a mí? Le he dicho mil veces que la quiero y el último fin de semana le regalé una caja de bombones. ¿Pero qué clase de sociedad estamos haciendo?  Debería hablarlo con mi mujer a ver si la convenzo para un cambio radical de destinos.

2 Respuestas a “Mi novia busca amigo para viajar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .