ESPECIAL CHOMSKY: El poder de las transnacionales

Teresa Galeote

El capitalismo, sistema económico que sustituye al feudalismo en el siglo XVI, surge en Inglaterra. Pero el auge de dicha economía no hubiese sido posible sin el previo desarrollo de la navegación marítima: el astrolabio, la brújula y otros descubrimientos, permitieron florecer a empresas comerciales. El triunfo de estas empresas dependía de su capacidad de inversión y del consumo que hiciesen la nobleza y la burguesía. Con la colonización de América y algunas zonas de oriente por los europeos, las grandes empresas comenzaron a transportar mercancías por ultramar, a la vez que los estados nacionales y sus monarquías concentraron en sus manos grandes recursos económicos en régimen de monopolios comerciales. Tan es así, que Castilla pudo realizar la colonización americana con joyas y dinero de la monarquía y por expreso deseo de su reina, Isabel I de Castilla. 

Las Compañías de las Indias Orientales y Occidentales europeas controlaron el comercio entre los continentes, incluido el tráfico de esclavos. El sistema económico alentado desde el S.XVI siguió diferentes fases: capitalismo comercial, capitalismo industrial, capitalismo financiero. Fruto de ese proceso económico es el gran poder que sustentan las transnacionales, verdaderos emporios que controlan no solo el mercado internacional, sino que se imponen a las naciones, dejando a sus gobernantes el papel de meros gerentes de las transacciones comerciales y especulativas. Comprobamos así cómo parlamentarios que dejan la política activa pasan a ocupar puestos relevantes en compañías transnacionales.
Y el dinero, antes agente de cambio en todo tipo de mercancías, cobra vida y se convierte en mercancía, dando paso a una economía de casino, como afirma Vivian Forrester en su libro El horror económico. El dinero se entroniza, y los grandes magnates pasan a ocupar el puesto que debe ocupar la política. Los gobernantes, con dignas excepciones, han pasado a ser vasallos del poder económico. Las leyes internacionales favorecen el sistema económico imperante. La Organización Mundial de Comercio (O.M.C) favorece el  tránsito de las mercancías, las empresas transnacionales tienen vía libre para instalarse en aquellos países que estimen más ventajosos para sus intereses, favoreciendo así una masiva deslocalización de empresas; y qué decir de los paraísos fiscales: estos alientan la especulación y el fraude, facilitando la quiebra de algunos estados nacionales.  
El auge de las transnacionales va parejo a la decadencia política. La “libertad de mercado”, frase acuñada para contraponerse a la economía planificada, es una más de las mentiras fabricadas para convencernos de que gozamos del mejor de los sistemas políticos, cuando en realidad lo que existe es una economía planificada por las transnacionales.  
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.