Joe Arpaio

por Juan Patricio Lombera

 

Tremenda cola de dragón, patas de 2 metros de diámetro y brazos pequeños son las señas de identidad de este monstruo mitológico, azote de inmigrantes y de los derechos humanos, animales y divinos. Nadie sabe a ciencia exacta de qué fecha datan sus primeros pasos en la tierra, pero todo el mundo es consciente de que su odio atávico hacia lo diferente proviene de la época neandertal.  Ninguna clemencia debe esperar aquel que cae en manos de la bestia. Como el gato que se divierte con el ratón antes de engullirlo, Joe Arpaio encierra a sus enemigos en campos de concentración a la intemperie. Para distinguirlos mejor y debido a su cansada vista, el dinosaurio obliga a sus víctimas a vestir estrafalarias ropas cuyo color desmoraliza a sus portadores. Su mayor entretenimiento consiste en soltar bolas de fuego a baja altura que ciegan y dejan semiinconscientes a las víctimas, principalmente a las especies conocidas como wetbacks y balseros. En otras ocasiones, cuando hace mucho calor y pretende ser clemente, expulsa de su boca enormes gargajos que si bien refrescan a los cautivos también les deja un desagradable olor que les durará días y que delatará a cualquiera si intenta huir de su destino.
Finalmente, pasada la repulsión inicial, los reos deben aceptar la idea de que todo su alimento provendrá de los restos que deje la bestia así como de los pedazos que regurgite. La única escapatoria del inmigrante consiste en emprender una dolorosa retirada hacía sus países de origen. Sólo en esos casos, el monstruo permite la huida y no se lo come.
Sabido es por todo el mundo que la zona depredadora de esa bestia es el condado de Maricoca, en el estado de Arizona. Sin embargo, la fascinación que ejerce este animal de la prehistoria ha provocado que numerosos arqueólogos europeos busquen en sus propios países especímenes similares que ataquen a las aves invasoras provenientes de Rumanía.
En ese sentido Italia y Francia parecen haber encontrado bestias de similares proporciones a las que, por la ceguera de unos cuantos funcionarios de la Unión Europea, éstas no pueden desempeñar todas sus aptitudes de cacería.

Joe Arpaio es uno de los textos que próximamente aparecerán en la obra Nuevo Bestiario Chicano, de Juan Patricio Lombera.

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