De escritores menores y golpes publicitarios

por Juan Patricio Lombera

En estos días, hemos sido testigos de cómo unas declaraciones hechas por escritores menores, se han convertido en una tormenta de repulsas e insultos capitaneados por los medios de la izquierda española. La cosa se ha ido de madre y ambos, en cierta forma, han tenido que dar explicaciones y, hasta cierto punto recular, en sus atrevidas afirmaciones. Por una parte, Sánchez Dragó ha tenido que desmontar su imagen de macho bragado irresistible que creaba tal interés en las adolescentes japonesas que hasta se lo trajinaban por turnos, mientras que Pérez-Reverte ha tenido que confesar que llora todas las mañanas, cuando en su primer comentario parecía dar a entender que esa no era una actitud de hombres.
Por supuesto, no creo que Sánchez Dragó haya tenido relaciones con menores ni que Pérez-Reverte sea un obtuso que piense que el llorar no es cosa de hombres.
Creo que la respuesta histérica por parte de los medios de comunicación y los twitteros ha sido desproporcionada, pero también creo que, en ambos casos, los defenestrados autores han recibido un castigo excesivo por su afán de llamar la atención. El uno decidió adornar una anécdota de su pasado para mostrar su juventud salvaje y el otro quiere ir de enfant térrible a sus ya casi 59 años.
Una de las tragedias de la literatura contemporánea es que no basta con el discurso sea editado y puesto a consideración de los lectores; además hay que ser mediático para conseguir un promedio de ventas. Hay que aparecer lo más posible en los medios, principalmente en la caja tonta, sobre todo si se es un escritor mediocre con pretensiones de trascender, como creo que es el caso en ambas ocasiones. Es decir, el mensaje ya no es suficiente, hay que tener una imagen. Creo que fue con ese afán que los dos soltaron sendas atrevidas declaraciones y, una vez que vieron que su campaña de marketing tomaba un cariz agresivo, entonces dieron marcha atrás, asustados de lo que ellos mismos habían provocado. ¡Vamos!, que fueron a por lana y salieron trasquilados.
P.D. Como siempre, Esperanza Aguirre ha dado un toque de color al tema. Como Sánchez Dragó trabaja en telefacha (telemadrid para los que no sean de aquí), se le ha pedido que lo despida fulminantemente y ella ha salido a la defensa de su presentador, refrendando el comentario de éste de que todo ha sido una invención literaria y que toda la historia de la literatura está llena de actos execrables. Y ya en pleno acto de defensa de su colaborador ha tenido la peregrina idea de compararlo de manera grotesca y temeraria con autores clásicos como Gabo y Henry Miller. Y pensar que va a seguir siendo presidenta de la Comunidad de Madrid otros cuatro años. ¡Dios! ¡Qué cruz!

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3 Respuestas a “De escritores menores y golpes publicitarios

  1. ¿Dragó escritor menor?Pero si te saca 25 años.Y hace mete y saca todos los días.Está tan en forma que además de mete-saca hace libros, programas de televisión, da conferencias y consigue sin esfuerzo que todos los pseoeros le ladren.¡Ya quisiera yo, qué coño!Y por si fuera poco, aparece en la Microantología del Microrrelato 2, por amistad y por tirarse el rollo, no como otros escritores que van de sociata-progres, buen rollo, qué "intelectual soy" y te piden 600 euros por 3 páginas que escribieron con el rabo una tarde de domingo, borrachos, hace 20 años y de las que no se acordaba ni él-ella.Si no fuera por gente como Dragó y Boadella (entre otros con los que colaboramos encantados) este país (antes España) aún sería más casposo.

  2. Libertad de expresión.Que no censuren por las ideas, por los escritos. ¿Que pasó algo en los 70 y lo cuenta? ¿No se puede juzgar al franquismo y sí a un escritor?

  3. Estimados amigos:Muchas gracias por sus comentarios.Estoy en contra de linchamientos mediáticos y oír a medios y políticos hablar de moral es, como dirían los surrealistas, una asociación insólita."Literatura" nunca he puesto en duda la poderosa vitalidad de Sánchez Dragó. Otra cosa es saber si eso le vale para escribir bien, cosa que dudo. Por otra parte, José; estoy en contra de la inquisición de lo políticamente correcto, pero también rechazo las campañas publicitarias agresivas. Si la anécdota fuera verdadera -cosa que no creo- y la ley lo ampara según dicen algunos medios, entonces el autor debería arrostrar los medios y las masas. Sin embargo, siendo que la anécdota es falsa y aparece en un libro de confesiones, me pregunto que valor pueden tener esas revelaciones si a las primeras de cambio resultan ser falsas. Reciban un fuerte abrazo. P. D. Literatura, no tengo su experiencia con autores por lo que no puedo juzgar su comentario al respecto.

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